MUNDO DINÁMICO

Cuento Fantástico

No hace tanto tiempo que llegué a Flexilandia. Es un país dinámico, donde todo cambia cada día. Nada mantiene su forma, su resistencia o color. ¡Es maravilloso! Cada día, cuando uno despierta, todo es una gran incertidumbre, todo amanecer es diferente. A veces el sol tiene forma de media luna, a veces es cuadrado, en ocasiones tiene color azul, verde esmeralda, rojo, o, inclusive lo he llegado a ver de color negro, ese día tuve la impresión de vivir en medio de una gran nube de tormenta todo el larguísimo día, parecía no terminar nunca, quería que el día terminara para que volviera la claridad ansiosamente.

Cuando llegué a visitar a mi tía, vine con un traje azul marino, resistente, de excelente calidad, hoy, dado que es la fiesta de graduación de mi prima, me gustaría usarlo. Recuerdo que sorprendió la elegancia con la que llegué, ellos no están acostumbrados a eso.

Seguiré hablando un poco de lo difícil que fue adaptarme a vivir en este país. Es increíble la sensación que transmite la sorpresa de encontrarte a la hora del desayuno con que el tenedor tiene las puntas terminadas en pequeñas superficies planas, asemejándose a pequeñísimas espátulas con cierta depresión en el centro, imagínense intentar pinchar las tostadas con un artefacto que dejó de tener puntas para pasar a tener pequeñísimas cucharitas en los extremos. Sorpresa enorme me llevé el día en que, por más que intentaba cortar una rodaja de pan, no lo podía hacer, finalmente me di cuenta de cuál era el motivo, el filo había amanecido del lado de arriba de la hoja metálica. Desde ese día me di cuenta que con el cuchillo hay que tener cuidado, como cada día tiene el filo en diferente lugar, nunca conviene apoyar el dedo sobre la parte de arriba, nos podría lastimar la yema del dedo. Un día debí tomar el café con leche dentro una pequeña sartén. ¿Motivo? Todas las tazas se habían achatado, se habían transformado en platos, habían perdido si concavidad interior, no tenían dónde almacenar líquidos. Al día siguiente habían recobrado su forma tradicional y desayuné al modo tradicional, sin sorpresas.

Con la ropa pasa lo mismo, cada día tiene un color diferente, y se estiran las mangas, se ensanchan los ojales dejando de retener los botones, las solapas del cuello cambian de lugar, es común que ocupen el lugar de los bolsillos de las camisas o se fijen en los codos, y a veces los botones están todos alineados verticalmente en la espalda, haciendo imposible juntarlos con los ojales que seguramente hayan quedado en su sitio habitual. Parte de la ropa que vestía cuando llegué se ha adaptado a las características de acá. Por ejemplo, las medias, cada día tienen diferente color, y a veces hasta han aparecido con la boca cerrada, siendo imposible meter el pie dentro de ellas, ese día las debí cortar con unas tijeras. La tela del traje azul marino con el que llegué ha mantenido su color, pero no la forma. En cambio, el hilo con que está cocido ha mantenido su resistencia, pero no el color, tuvieron reacciones contrarias, y eso generó que muchas veces, la flexibilidad de la tela en contraposición con la rigidez del hilo haya generado múltiples roturas.

Conviene tener varios pares de zapatos, de otro modo, es muy probable que debas quedarte descalzo. Que cambien de color no es un problema, pero, cuando cambian de forma, es posible que no logres que el pie ocupe su lugar, una vez los encontré con forma de frankfruter, alargados, angostos, imposible que el pie pasara por un orificio tan angosto. Ese día debí estar todo el día de chancletas, al siguiente amanecer, los zapatos tenían la forma habitual, sólo que con un color que nunca habían tenido.

La estética es algo que desapareció en la cultura de los habitantes de Flexilandia, las formas, colores y texturas en general, son una permanente sorpresa totalmente incontrolable. Asumen que la combinación voluntaria de esos elementos es algo imposible, cada día comienza con una sorpresa diferente, el universo de combinaciones parece infinito.

Mi tía acaba de pedirme que me pruebe el traje para la fiesta de hoy de noche, es el que llevaba cuando llegué, el traje azul marino que ella ya me ha recocido varias veces. Me pidió que, si era necesario zurcirlo una vez más, le avisara con tiempo.

Lo bueno que tiene este país es que todo cambia, no existe rutina ni estética fija. ¡Toda combinación queda bien!

Moraleja: Si algo no es controlable, hay que adaptarse a ello.

Autor: Harry Biswanger

Author: Harry

Escritor / Entusiasta Informatico / Proyectos / Luthier / ... Ja Ja !!! Olvidaba algo importante: "Pescador" ... Resumen: "Creativo" !!!!!!!