LA LUZ

“Esta noche ¿la veré otra vez? Dentro de un rato lo sabré, ya falta poco para pasar por el muro.” Esas eran las ideas que pasaban por mi cabeza al volver del trabajo. Estos han sido días de horarios más extensos de lo habitual, no es común que yo esté volviendo a mi hogar a medianoche. Cuando esto ocurre en verano vuelvo caminando, es mucho mejor, estiro un poco los músculos, respiro aire puro, distraigo la mente, y como es una zona tranquila no tengo problemas con la seguridad; en suma, disfruto de una buena caminata. Voy a tomar el atajo del paredón, la distancia es casi la misma, pero me intriga saber si hoy veré lo mismo que las noches pasadas. Esa luz que he estado viendo no es normal, tenía forma de persona, de un niño tal vez. No quiero pensar mucho en qué pueda ser, me da escalofríos. De todos modos, la emoción por lo desconocido me entusiasma, estoy ansioso por llegar a ese punto del camino. 

Ya llegué. Al doblar esa esquina se verá el murallón. Es casi la misma hora de días pasados, veremos si hoy también hay sorpresas. No veo nada. ¡Ah, no! La luz sí está, pero cambió de lugar, está cruzando la calle, en la vereda de enfrente, no está junto al muro. Se la ve más nítida, hoy su color tiende a violáceo, ayer parecía celeste. Noto que bajé la velocidad de mis pasos y aumentó el ritmo cardíaco.  Se compensan. El miedo congela algunas cosas y acelera otras, en simultáneo. Estoy sintiendo una sensación rara, no es miedo, pero tampoco estoy tranquilo. Finalmente he quedado parado, mirando la luz con forma de persona, a veces se desdibuja un poco, emite impulsos, es como que estuviera latiendo, o como que fueran los pulmones de una persona gruesa que se inflan y desinflan rítmicamente. Si sigo caminando voy a pasar entremedio de la luz y el murallón, no me gusta. No sé por qué entiendo que esa luz pertenece al lado de atrás del murallón, si cruzo por donde voy, seguro me interponga en su “vía de escape”. Recuerdo que en el campo no aconsejan interponerse entre un animal y su guarida, siempre conviene rodearlos, para no impedir la vía de escape natural que todo ser vivo necesita. ¿Por qué dije “ser vivo”? es una simple luz. ¿Qué hay atrás del murallón? Una vez un vecino me dijo que este predio fue un lazareto, en tiempos en los que se fundó la ciudad lo ocupaban con enfermos contagiados con enfermedades raras, dicen que no se ve desde afuera, pero que es un gran edificio, y que está en actividad, con gente extraña. Por lo general, las personas que han tenido distorsiones en su desarrollo físico y tiene dificultades para convivir en sociedad en modo “normal”, lo destinan a este sitio. Las dificultades que pueden presentar esas personas por lo general son de dos categorías, pérdida de autonomía en sus funciones vitales o distorsiones estéticas. Las nuevas tecnologías han hecho aumentar las radiaciones a las que se exponen las madres durante los embarazos y eso ha generado un incremento en la cantidad de malformaciones físicas, eso genera una desviación “estética” frente a la sociedad que intentan solucionar cruelmente, aislando a los involucrados dentro de este nosocomio especializado. Los casos de “elefantismo” han aumentado muchísimo en los últimos tiempos. La modernidad no es la panacea, tiene un importante costo social. La luz se concentra en un punto pequeño, aumentando su brillo. De pronto se dispara un rayo de luz que choca contra el murallón, desapareciendo detrás de él. Ahora yo quedo sólo en la calle.  La noche, la oscuridad y ¿el silencio? ¡No! El silencio no, escucho cosas, son quejidos que vienen desde el otro lado del murallón, la piedra no logra ahogar el sonido de personas quejándose. Siento que un escalofrío recorre mi cuerpo. Poco a poco continúo la marcha, encamino los pasos hacia mi domicilio. Esa noche no logro descansar bien, me sobresalté varias veces.

Durante el desayuno recuerdo a la luz violácea. Ideas confusas inundan mi mente, no tengo certeza de nada, son sólo conjeturas, ninguna certera, sólo son “ideas locas”. Hoy es sábado y tengo el día libre, dispongo de tiempo. Recuerdo que en la biblioteca tengo un libro que compré hace tiempo, su autor es el Padre Quevedo, un especialista en manifestaciones parapsicológicas. A ese libro todavía no lo había leído, de los que tengo, es el único libro de ese autor que me falta leer. Expone temas “raros” de una manera amena, natural, con muchísimo rigor científico, aunque hay quien dice que estos temas no son científicos. Lo que sí queda claro es que el investigador aplica procedimientos serios, es obvio claro, que las conclusiones a las que llega la mayoría de las veces no reciben la aprobación de la comunidad científica, es algo bastante lógico cuando se tratan temas parapsicológicos. Es un terreno ambiguo, confuso, con más preguntas que respuestas. Me doy cuenta de que tengo cuatro libros que tratan de estos temas, los aparto y comienzo a hojearlos, releyendo sus índices. El tiempo se escapa lentamente, en medio de lecturas interesantes.

Es lunes, regreso de trabajar, no es muy tarde, el volumen de trabajo se ha ido normalizando y, si bien hice una jornada extensa, no fue demasiado. Una vez más vuelvo caminando. “Esta noche ¿la veré otra vez?”, pienso mientras camino. Pero ahora, mientras camino, voy recordando elementos que leí durante el fin de semana. Cosas sumamente interesantes. A modo de resumen, lo que entendí es que hay parapsicólogos modernos que opinan que hay situaciones en las que los cuerpos físicos de ciertos individuos disparan manifestaciones energéticas que se pueden presentar de varias maneras, a través de luces, de movimientos de objetos, de sonidos, de humo o neblinas, esos son algunos ejemplos. El origen de esas manifestaciones es que el impedimento físico que padecen los involucrados, generan grandes acumulaciones de energía vital que en algún momento se manifiestan con intensidad. “¿Será eso lo que genera esas visiones lumínicas que he visto estos días?” No lo sé, pero … si hay investigadores que dedican su vida a estudiar estos temas y no han alcanzado respuestas definitivas ¿Qué respuestas podré lograr yo? Simplemente son experiencias de vida que se experimentan y a las que no siempre se les encuentra una explicación. Estoy ansioso “Esta noche ¿la veré otra vez? ¿Qué será?”.

HACE 211 AÑOS !!!

Según registra una historia algo borrosa (nunca se ha encontrado su partida de nacimiento oficial), hoy hace 211 años que nacía Edgar Allan Poe, el 19 de enero del año 1809. ¿Quién no ha escuchado hablar de él o de su obra?
… nothing more, … nothing more !!!“, esa “muletilla sonora” del clásico poema “El Cuervo“, donde refleja un conocimiento y sensibilidad idiomática inigualable. O el cuento “El gato negro” o “El entierro prematuro” para mencionar algunos de los que no han sido tan difundidos como sí lo son “Los crímenes de la calle Morgue“, o “El escarabajo de oro“. ¿Quién alguna vez no se ha topado con alguno de esos textos? Son todas creaciones del Maestro del Cuento de Misterio.

A Poe se lo conoce como a un especialista de los cuentos de Terror, pero discrepo, si calificara como de Terror a la obra de ese insigne artista, luego necesitaría otro calificativo para categorizar a los cuentos de Terror contemporáneos. Yo creo que lo central en los cuentos de Poe es el Misterio, y la sutileza de cómo va desentrañando la trama, atrapando al lector, manejando la psicología hasta develar la incógnita con finales de impacto. Lo que en él podría llamarse “terror” es apenas un esbozo de lo que corresponde al género que conocemos hoy. Como un simple ejemplo, comparémoslo con algo de Horacio Quiroga, a ambos escritores la historia los distancia un siglo.

Género gótico, de horror, fundador del género policial, insigne poeta, crítico. Inclusive se puede decir que fue uno de los fundadores del género de ciencia ficción, en el cuento “Hans Pfaal” (“La incomparable aventura de un tal Hans Pfaal“), hace viajar a su protagonista a la luna.

En su ensayo “El principio poético“, dice: “…yo definiría la poesía, en resumen, como la creación rítmica de la belleza“, y también dice que “un poema merece su nombre solo en la medida en que emociona, elevando el alma“. Son conceptos que sin lugar a dudas forman parte del espíritu romántico, no en vano es considerado el más alto exponente del romanticismo norteamericano, fue Baudelaire quien lo descubrió y difundió su obra en Europa, post mortem .

Hace más de dos siglos nacía un hombre de carne y hueso, con más problemas que ventajas, pero que marcó profunda huella en la literatura mundial, hoy lo quisimos recordar aquí.

Algunos links interesantes:
The Raven“,
por Christopher Lee, audio
El Cuervo“,
por Pepe Mediavilla, audio
El gato negro“,
por Pepe Mediavilla, audio
El gato negro“,
texto
El entierro prematuro“,
texto
y …
cualquier otro que deseen leer
lo pueden buscar fácilmente ustedes mismos.

En nuestra sección “Biblioteca”, encontrarán referencias a algunos de los libros consultados: vean “Libros sobre Edgar Allan Poe“.

Autor: Harry Biswanger

Libros sobre Edgar Allan Poe

Ver nuestro artículo sobre el nacimiento del referido Poeta universal en “HACE 211 AÑOS !!!“.

A continuación va una lista de algunos libros que han servido de referencia al autor para estudiar la producción de Edgar Allan Poe, forman parte de su biblioteca personal.

Poe para principiantes
Poe para principiantes
Verlo en “…….”
Poe Relatos Cómicos
Poe – Relatos Cómicos
Verto en “…….
El escarabajo de oro y otros cuentos
El escarabajo de oro
y otros cuentos

Verlo en “…….
Poe - Ensayos Completos I
Poe – Ensayos Completos I
(Los Ensayos son uno de los elementos más relevantes de su obra)
Verlo en “…….
Poe - Cuentos
Poe – Cuentos
(la traducción es de Julio Cortázar)
Verlo en “…….

Autor: Harry Biswanger

BUENAS PRÁCTICAS – Tutorial

Tutorial de Buenas Prácticas

La idea es detallar aquí cuáles son los consejos sugeridos por los creadores del sitio para lograr realizar el mejor uso de su contenido.

Elementos que componen el sitio:

Logo:

Libro en la nube
Un libro que se abre es como un sol que se asoma

Un Cuervo Azul toma entre sus garras un Libro Abierto elevándolo hacia el Cielo, posado sobre el Amanecer de un Nuevo Día. Todo enmarcado dentro de un Anillo de Oro, símbolo del Eterno Infinito.

La frase:
Un libro que se abre es como un sol que alumbra un nuevo día !!!!!!!
se explica por sí sola, no necesita aclaración alguna.

NOTA: Cada vez que se cliquee sobre el logo, el sistema se posicionará en la página de inicio.

Menú

Manú del Sitio
Lista de Opciones

NOTA: En la mayoría de los casos, cada opción del menú es considerada una “Categoría” de temas

A continuación se detallan únicamente los que no tienen un significado obvio:

  • Presentación: Identificación del Sitio, Objetivo y Responsabilidades
  • Sinopsis: “Sinopsis” de obras que aún no han sido editadas
  • Ideas: “Ideas” generales que resultan interesantes, aquí se tratarán temas de Ciencia, Artesanía y Creatividad en general
  • El Arte de vivir en sociedad: vivimos en un sistema social complejo, aquí se incluirán aspectos que podrían mejorar el relacionamiento entre las personas
  • Técnicas: y procedimientos recomendados para ser utilizados en literatura
  • Disparadores: pequeños elementos que ayudan a desarrollar la creatividad literaria
  • Frases: han existido personalidades que, en pequeñas frases, han dejado registro de grandes conceptos que vale la pena recordar
  • Biblioteca: lista de libros que se destacan
  • Tutoriales: cursos o listas de acciones para adquirir conocimiento
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Autor de este Tutorial: Harry Biswanger

DÍA DE LLUVIA-cuento

NOTA: En este momento llueve mucho sobre la ciudad de Montevideo, recordé este cuento y … lo publico aquí. Espero les guste.


La mañana arrancó lluviosa.

Hacía rato que Matías estaba despierto, no se había querido levantar para no despertar a Sara.

Su mente está en pleno viaje, muy lejos de la cama.

La música de la lluvia estimula la imaginación. Recuerda lejanos momentos junto a la costa del río, un río grande como un mar, y Matías, como buen maestro, lo relaciona con el “Paraná Guazú”.

Su juventud fue libre, muy en contacto con el entorno marítimo.

Disfrutaba de la rambla con un goce tan profundo que le dejaron sensaciones que aún hoy parece estarlas viviendo nuevamente.

La rambla, costanera, malecón, o cómo quieran llamarle ¡qué hermosa es!

Recuerda la playa, ese lugar tan abierto, tan acogedor, tan sobrecogedor a veces. Lugar donde la rispidez de la arena le dañaba los talones de tanto correr tras las gaviotas, chorlitos y algunas palomas. Otras veces era por perseguir cangrejos entre las rocas. Ese malestar era pasajero, el remedio estaba al alcance de un par de zancadas, la suavidad del agua aliviaba rápidamente las molestias generadas por tan intensa descarga de energía.

Las rocas, el viento, el agua, … el cielo, … ¡qué maravillosa combinación de elementos!

El viento, al castigar con el agua las rocas de la costa, levanta una llovizna de agua salada que iba quedando en sus labios, … por poco tiempo, … enseguida desaparecía, enjuagada por el agua dulce de la llovizna que venía desde el ceniciento cielo.

Le divertía mirar a las gaviotas. Se guarecía tras el murallón o entre algunas rocas, y disfrutaba viéndolas perder el equilibrio al luchar contra la fuerza del viento, iban para un lado y para otro, el control lo tenía Eolo, no ellas. Cuando salía de su guarida, era él el que perdía el equilibrio al enfrentar al ventarrón. A veces el viento le favorecía, era cuando lo empujaba, pero había veces que lo tenía de frente ¡ahí sí que se ponía difícil! sobre todo si era al regresar de sus travesías dirigiéndose a la casa. Al salir del nivel del mar siempre hay  subidas que repechar, y en esos casos, si el viento estaba soplando de tierra ¡cómo costaba desandar la bajada! gastaba más energía que si hubiera corrido varias veces la playa por la arena floja de un extremo al otro.

Siguen los recuerdos … La Farola, … ¡La escollera!, … ¡Oh!, ¡la escollera! …


¡Escollera!, ¡escollera!,

Una suave música surgió en su mente.

Música escrita en palabras:

Escollera, escollera, escollera de mi río … donde te…

¡¡¡No aguantó más!!! … Necesitaba ¡escribir! esa “música”.

Juntó tranquilidad y se levantó sigilosamente, intentando no hacer ruido. No se vistió en el cuarto, tomó la ropa y salió. Se vistió en el baño.

Ni se lavó la cara, fue y se hundió en el sillón de Joaquín, con lápiz y papel en mano … ¡con la música en la mente!

El papel aceptó el sacrificio de dejarse arañar por el grafo. La música empezó a tomar forma.

Escollera,
escollera,
escollera de mi río
donde te enfrentas al frío,
al agua … ¿?

Cuando el flujo de inspiración se detenía Matías miraba a través de la ventana, veía la lluvia y su sonido lo volvía a poner en consonancia con las ideas anteriores.

Al cabo de un rato quedó finalizada la pieza léxico-musical.

Tan abstraído estaba Matías en la composición, que no podría decir cuánto tiempo (de reloj) transcurrió en ese estado.

Concretamente, el hecho es que la pieza quedó finalizada, la emoción quedó plasmada en el papel.

Una pieza musical, escrita para ser ejecutada desde el corazón, con el instrumento más natural que existe: la voz.

Leyó, releyó, corrigió varias veces, hasta que quedó así:

Escollera,
escollera,
escollera de mi río
donde te enfrentas al frío,
al agua
y a la tormenta.
Donde cada día de invierno,
de verano
o primavera
suena el silbido del ave
anunciando la existencia:
del agua, con su riqueza;
del hombre, con su viveza
tratando, con artimaña,
de sacar alguna pieza,
porque le gusta,
o precisa
para llevarla a la mesa.

… La lluvia continúa.

La volvió a leer.

La criticó. Se acordó que le enseñaron a analizar la métrica, la rima, consonancia … disonancia … ¡qué sé yo! … ya ni se acuerda.

Cambió la óptica.

La volvió a leer. La leyó con el corazón, con su sentimiento.

¡Quedó conforme!

Lo que escribió expresa, más o menos, lo que está sintiendo esa mañana. De última, él no quería escribir una obra de arte. En ningún momento buscó alcanzar valores literarios significativos. Simplemente quiso expresar su sentimiento a través del lenguaje, sólo eso, y en ese sentido: quedó conforme.

… La lluvia continúa, … la vida también.

Hoy, a Matías le vinieron ganas de comer pescado, y … ¿por qué no?


Autor: Harry Biswanger
Forma parte de la novela “Sortilegios”, ver sinopsis en el sitio.

DÍA DE LLUVIA-poesía

Escollera,
escollera,
escollera de mi río
donde te enfrentas al frío,
al agua
y a la tormenta.
Donde cada día de invierno,
de verano
o primavera
suena el silbido del ave
anunciando la existencia:
del agua, con su riqueza;
del hombre, con su viveza
tratando, con artimaña,
de sacar alguna pieza,
porque le gusta,
o precisa
para llevarla a la mesa.


Autor: Harry Biswanger
Forma parte de la novela “Sortilegios”, ver sinopsis en el sitio.

LUTHERIE INFANTIL

El aprendizaje es un proceso, y en ese ciclo, a veces ocurren algunos accidentes. “Dolores de crecimiento” le dicen algunos. A algunos niños les gusta la música, y mi nieto, de tres años, es uno de ellos.

Aprender música es un proceso largo, pero … ese ciclo no debe interrumpirse, es más, debe incetivarse, y, como “la Práctica hace al Maestro”, para lograrlo es necesario que el niño tome contacto con el instrumento de su preferencia. Este es uno de esos casos, y … como es normal, esa experiencia conlleva algunos “accidentes”.

Un golpe fuerte quebró el Clavijero del Brazo que lo sostenía.
Detalle del “accidente”.

Los “accidentes” son una buena oportunidad de aprendizaje, para niños … y adultos !!! Allí apareció el abuelo, a ver si podía enmendar la situación. Comencé por el nicio. Primero fue necesario recordar dónde tenía algunas herramientas y luego ubicar en qué lugar del cerebro estaban los conocimientos básicos adquiridos hace muchos años en la Escuela Pedro Figari, de la ciudad de Montevideo, en el curso de “Violería” que se dicta en ese mencionado y EXCELENTÍSIMO centro de capacitación artesanal. Fue así como comenzó el siguiente proceso.

Limpieza, ajuste, encolado y prensado de las piezas “separadas”.
No es muy estético, pero fue necesario atornillar ambas caras de la quebradura, pensando en futuros “ajetreos” que pudiera volver a recibir el instrumento.
Hay que asegurar la durabilidad del arreglo, para eso se colocó un refuerzo metálico en la parte de atrás del brazo, uniendo las piezas que se habían separado.
Trabajo Final !!!

El instrumento volvió a estar en condiciones de producir
“música” POTENTE !!!!!!!

FUE UNA MUY BUENA OPORTUNIDAD PARA QUE TODOS APRENDIÉRAMOS ALGO !!!!!!!

CAMBIO DE IDEA

― ¡Al fin llegó! – dice Joaquín

Está preparando los artículos de pesca, uno a uno. Hace casi un año que espera con ansiedad este momento. ¡Llegaron las vacaciones! El equipo de pesca siempre es lo primero que prepara. Recién después se encarga de la lista de comestibles, y, como por casualidad, en ese momento también se le suma la necesidad de añadir alguna cosita de pesca más.

Intenta repasar mentalmente la lista de lo que necesita: tanza, hilo elástico para sujetar la carnada, curricas, cuchillito y tabla para cortar carnada, cuchillo para faenar las posibles piezas que cobre, las cañas y sus respectivos reeles, trapo para limpiarse las manos, juego de destornilladores y pinzas pequeñas por si fuera necesario ajustar algún reel, cortaúñas para cortar nylon, la famosa “cinta del pato” útil para un sinfín de situaciones, igual que “La Gotita”, etc., etc. Todo perfectamente ubicado dentro de una especializada Caja de Pesca.

El cuchillo de faena merece algún comentario aparte. Es grande, contenido en una funda resistente, con ojalillos para colgar del cinturón. Se lo hizo traer directamente de Estados Unidos. Es fuerte, con muy buen filo, el canto contrario al filo tiene dientes, formando una sierra poco afilada, es para quitar escamas, la punta es muy aguda, a modo de un estilete curvo. En suma, ese cuchillo mete miedo, se parece a un cuchillo de combate. En su equipo, podrán faltar anzuelos, pero no puede faltar ese impresionante cuchillo, eso sí, la mayoría de los años vuelve de las vacaciones sin haberlo usado, por lo general le faltan elementos sobre los cuales aplicar sus enormes prestaciones.              

La lista de comestibles es cada vez más sencilla, en esta época, si olvida algo no le genera problemas, hay supermercados en todas partes. Antes era diferente, convenía llevarse la mayor cantidad de insumos que fuera posible, había lugares en los que era difícil conseguir provisiones. Los artículos perecederos, obviamente, sí se compran localmente, para que no se estropeen.

Con la ropa pasa algo parecido, pero, como es verano, se llevan prendas livianas, ocupan poco lugar. Siempre es necesario llevar algún abrigo, a veces en las noches baja mucho la temperatura. Y no puede faltar una capa liviana para lluvia, aunque sea de esas chiquitas, plegables, descartables, seguro pueden hacerte salvar de algún chaparrón que se equivocó de época. Hay veces en que algunas nubes vienen a pasear a la costa del mismo modo que lo hacemos nosotros.

Llevar el coche a revisión técnica siempre es una sana costumbre, es sano viajar con la seguridad de que el vehículo está en buenas condiciones para enfrentar trayectos largos. No hay que olvidar que viajar en carretera presenta riesgos.

Siempre deja para último momento comprar los elementos para el primer asado de la temporada. Ya es tradición familiar, es el asado más anhelado del año. No pueden faltar las mollejas, y la clásica colita de cuadril, la más chiquita que encuentre, eso es garantía de que va a ser tierna. Chorizos no lleva, eso sí lo prefiere comprar localmente, por lo general siempre hay alguna variedad de chorizo casero, le gusta experimentar con eso. Al finalizar las vacaciones del año pasado ya coordinó con su esposa que iban a hacer las cosas diferente, acordaron que el famoso “asadito” no lo iban a hacer la noche del día de llegada, ese “asadito” sería el almuerzo del siguiente día, ese sería el primer asadito de las vacaciones. La convenció argumentando que hacerlo la primera noche significada disfrutarlo poco, debido al cansancio del viaje, disfrutarlo al día siguiente iba a ser más gratificante. La verdad era otra, en realidad, él, la primera actividad que quería tener al llegar al balneario era: ir a pescar. Durante todo el período laboral, cada tanto tiempo sacaba el tema, le recordaba a su esposa que la actividad de la primera noche de vacaciones iba a ser: ir a pescar.

La jugada le salió bien, inclusive la esposa enfatizaba lo de la buena idea que habían tenido al decidir eso, y lo decía a título personal, se había autoconvencido de que ella había sido partícipe en esa toma de decisión. Interiormente él disfrutaba del buen logro obtenido con la práctica aplicada. La cosa estaba clarísima, apenas se instalaran, él se habría de dedicar a la primer jornada de pesca de la temporada. Y lo consiguió sin discusión alguna, todo acordado dentro de la más grande de las “negociaciones pacíficas” que puede darse en una organización civilizada como lo es el ámbito familiar. Tiene la total convicción de que esta noche va a cumplir el anhelo de lograr aplicar la famosa ecuación de:
(“Primer día de vacaciones” = “Primera jornada de pesca”).
Nada le podrá impedir lograr la igualdad de la ecuación.

El viaje es largo, pero, con la ansiedad del próximo disfrute, les estaba resultando corto. Como siempre, al llegar a la zona de las serranías, aparecieron nubes en el horizonte.

― Siempre hay nubes que parecen de tormenta al pasar por esta zona – dijo su esposa.

― Sí, tienes razón, siempre pasa lo mismo – respondió él – pero es sólo acá, después se despeja – complementó, mientras seguía concentrado en la conducción.

Los niños cantaban divertidos en el asiento de atrás, tranquilos, sin generar situaciones que exigieran la intervención de ninguno de los padres, finalmente se durmieron, el clásico ronroneo del motor nunca falla, siempre activa las endorfinas infantiles y se dispara su función soporífera. Los kilómetros siguen siendo superados poco a poco.

― Ya falta poco – dice ella

Él no responde. Ella queda un rato callada.

― ¿Te pasa algo? – pregunta

―No, no. ¿Viste eso? – responde él

― ¿Ver qué?

― ¿No fue un relámpago? – pregunta él

― No me di cuenta – responde ella

El trayecto continúa, pero él sigue intranquilo, maneja con su atención muy concentrada en el horizonte.

― ¡Sí! ¡Hay relámpagos! ¿los viste? – exclama

― Sí, ahora sí los vi. ¡Qué lástima! – dice ella – Vas a tener que ir a pescar con lluvia – continúa

― ¡No! No. No voy a ir – dice él

― ¿Cómo que no vas a ir a pescar? Ya has ido a pescar lloviendo muchas veces, ya conoces el lugar. ¡Tienes todo! – insiste ella – Inclusive trajiste equipo de lluvia.          

― ¡No! No. Esta vez no voy a ir.

― ¿Estás seguro? Bueno, esperemos a llegar a ver si sigues pensando lo mismo.

― ¡No! No. No voy a ir – repite él

El viaje transcurre dentro de similares condiciones, con la diferencia de que comienza a caer una llovizna, que, de a poco, se transforma en lluvia débil.

Al final, llegan con los niños dormidos, lo primero que hacen es preparar las camas para acostarlos. Se mantienen tranquilos, los acuestan y continúan durmiendo. El matrimonio mira por la ventana, como sin saber qué hacer, es común que pase eso cuando recién se corta con la vorágine de la actividad del año laboral.

― Llueve poco – dice ella

― Sí, pero los relámpagos son cada vez más intensos, y los truenos suenan fuerte.

― Pero, llueve poco y no hay viento – dice ella – ¿Por qué no vas a pescar? Has ido con lluvias más fuertes y hasta con ventarrones espantosos, una vez casi no podías caminar en contra del viento. Siempre dices que cuando llueve, los peces comen más fácil. Tenías muchas ganas de ir a pescar en tu primera noche de vacaciones. ¿Por qué no vas?

― ¡No! ¡No! ¡Ya te dije que no voy a ir a pescar! – responde Joaquín, levantando un poco la voz

― No entiendo, los niños están tranquilos, no tienes nada que hacer y, ya has ido en peores condiciones. ¿Por qué te encaprichaste en no ir a pescar? ¡Con tantas ganas que tenías de ir! ¡No entiendo!

― ¡No es capricho! – grita él, enojado, más con la situación que con su esposa

― Pues, lo parece – dice ella

― ¡No! ¡No es capricho! – dice él – y no es que haya perdido las ganas de ir a pescar – continúa

― ¿Y entonces?

― ¡Cómo que entonces! ¿no sabes que todas las cañas de pesca que traje son de fibra de carbono? ¡No traje ninguna de las cañas comunes! ¡Por eso no voy! ¡Por la fibra de carbono, no voy! ¡Por la fibra de carbono me pierdo la pesca de mi primer día de vacaciones! – grita, golpeando la mesa.

Autor: Harry Biswanger