LA LUZ

“Esta noche ¿la veré otra vez? Dentro de un rato lo sabré, ya falta poco para pasar por el muro.” Esas eran las ideas que pasaban por mi cabeza al volver del trabajo. Estos han sido días de horarios más extensos de lo habitual, no es común que yo esté volviendo a mi hogar a medianoche. Cuando esto ocurre en verano vuelvo caminando, es mucho mejor, estiro un poco los músculos, respiro aire puro, distraigo la mente, y como es una zona tranquila no tengo problemas con la seguridad; en suma, disfruto de una buena caminata. Voy a tomar el atajo del paredón, la distancia es casi la misma, pero me intriga saber si hoy veré lo mismo que las noches pasadas. Esa luz que he estado viendo no es normal, tenía forma de persona, de un niño tal vez. No quiero pensar mucho en qué pueda ser, me da escalofríos. De todos modos, la emoción por lo desconocido me entusiasma, estoy ansioso por llegar a ese punto del camino. 

Ya llegué. Al doblar esa esquina se verá el murallón. Es casi la misma hora de días pasados, veremos si hoy también hay sorpresas. No veo nada. ¡Ah, no! La luz sí está, pero cambió de lugar, está cruzando la calle, en la vereda de enfrente, no está junto al muro. Se la ve más nítida, hoy su color tiende a violáceo, ayer parecía celeste. Noto que bajé la velocidad de mis pasos y aumentó el ritmo cardíaco.  Se compensan. El miedo congela algunas cosas y acelera otras, en simultáneo. Estoy sintiendo una sensación rara, no es miedo, pero tampoco estoy tranquilo. Finalmente he quedado parado, mirando la luz con forma de persona, a veces se desdibuja un poco, emite impulsos, es como que estuviera latiendo, o como que fueran los pulmones de una persona gruesa que se inflan y desinflan rítmicamente. Si sigo caminando voy a pasar entremedio de la luz y el murallón, no me gusta. No sé por qué entiendo que esa luz pertenece al lado de atrás del murallón, si cruzo por donde voy, seguro me interponga en su “vía de escape”. Recuerdo que en el campo no aconsejan interponerse entre un animal y su guarida, siempre conviene rodearlos, para no impedir la vía de escape natural que todo ser vivo necesita. ¿Por qué dije “ser vivo”? es una simple luz. ¿Qué hay atrás del murallón? Una vez un vecino me dijo que este predio fue un lazareto, en tiempos en los que se fundó la ciudad lo ocupaban con enfermos contagiados con enfermedades raras, dicen que no se ve desde afuera, pero que es un gran edificio, y que está en actividad, con gente extraña. Por lo general, las personas que han tenido distorsiones en su desarrollo físico y tiene dificultades para convivir en sociedad en modo “normal”, lo destinan a este sitio. Las dificultades que pueden presentar esas personas por lo general son de dos categorías, pérdida de autonomía en sus funciones vitales o distorsiones estéticas. Las nuevas tecnologías han hecho aumentar las radiaciones a las que se exponen las madres durante los embarazos y eso ha generado un incremento en la cantidad de malformaciones físicas, eso genera una desviación “estética” frente a la sociedad que intentan solucionar cruelmente, aislando a los involucrados dentro de este nosocomio especializado. Los casos de “elefantismo” han aumentado muchísimo en los últimos tiempos. La modernidad no es la panacea, tiene un importante costo social. La luz se concentra en un punto pequeño, aumentando su brillo. De pronto se dispara un rayo de luz que choca contra el murallón, desapareciendo detrás de él. Ahora yo quedo sólo en la calle.  La noche, la oscuridad y ¿el silencio? ¡No! El silencio no, escucho cosas, son quejidos que vienen desde el otro lado del murallón, la piedra no logra ahogar el sonido de personas quejándose. Siento que un escalofrío recorre mi cuerpo. Poco a poco continúo la marcha, encamino los pasos hacia mi domicilio. Esa noche no logro descansar bien, me sobresalté varias veces.

Durante el desayuno recuerdo a la luz violácea. Ideas confusas inundan mi mente, no tengo certeza de nada, son sólo conjeturas, ninguna certera, sólo son “ideas locas”. Hoy es sábado y tengo el día libre, dispongo de tiempo. Recuerdo que en la biblioteca tengo un libro que compré hace tiempo, su autor es el Padre Quevedo, un especialista en manifestaciones parapsicológicas. A ese libro todavía no lo había leído, de los que tengo, es el único libro de ese autor que me falta leer. Expone temas “raros” de una manera amena, natural, con muchísimo rigor científico, aunque hay quien dice que estos temas no son científicos. Lo que sí queda claro es que el investigador aplica procedimientos serios, es obvio claro, que las conclusiones a las que llega la mayoría de las veces no reciben la aprobación de la comunidad científica, es algo bastante lógico cuando se tratan temas parapsicológicos. Es un terreno ambiguo, confuso, con más preguntas que respuestas. Me doy cuenta de que tengo cuatro libros que tratan de estos temas, los aparto y comienzo a hojearlos, releyendo sus índices. El tiempo se escapa lentamente, en medio de lecturas interesantes.

Es lunes, regreso de trabajar, no es muy tarde, el volumen de trabajo se ha ido normalizando y, si bien hice una jornada extensa, no fue demasiado. Una vez más vuelvo caminando. “Esta noche ¿la veré otra vez?”, pienso mientras camino. Pero ahora, mientras camino, voy recordando elementos que leí durante el fin de semana. Cosas sumamente interesantes. A modo de resumen, lo que entendí es que hay parapsicólogos modernos que opinan que hay situaciones en las que los cuerpos físicos de ciertos individuos disparan manifestaciones energéticas que se pueden presentar de varias maneras, a través de luces, de movimientos de objetos, de sonidos, de humo o neblinas, esos son algunos ejemplos. El origen de esas manifestaciones es que el impedimento físico que padecen los involucrados, generan grandes acumulaciones de energía vital que en algún momento se manifiestan con intensidad. “¿Será eso lo que genera esas visiones lumínicas que he visto estos días?” No lo sé, pero … si hay investigadores que dedican su vida a estudiar estos temas y no han alcanzado respuestas definitivas ¿Qué respuestas podré lograr yo? Simplemente son experiencias de vida que se experimentan y a las que no siempre se les encuentra una explicación. Estoy ansioso “Esta noche ¿la veré otra vez? ¿Qué será?”.

Autor: Harry

Escritor / Entusiasta Informatico / Proyectos / Luthier / ... Ja Ja !!! Olvidaba algo importante: "Pescador" ... Resumen: "Creativo" !!!!!!!

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